CUAJADA DE QUESO

Flan de Cuajada y Queso Philadelphia

¿Te gusta el sabor del queso fresco? Entonces en recetaseco.com te enseñaremos cómo hacer tu propia cuajada de queso en un abrir y cerrar de ojos. Es muy fácil de preparar y podrás comerla como complemento de tus desayunos, meriendas o cenas. Anímate a probarla, se convertirá en una de tus favoritas. ¡Ya lo verás!

¿Ya te convencimos? Entonces reúne todos los ingredientes que necesitarás para hacer una suave y nutritiva cuajada de queso con nosotros. ¡Vamos!

Ingredientes

  • 1.5 litros de leche fresca pasteurizada
  • 1 limón
  • 1 cucharada de vinagre de manzana
  • Sal al gusto
  • Una tela fina
CUAJADA DE QUESO

Preparación de cuajada de queso

  1. Para preparar esta sencilla cuajada de queso, lo primero que harás será colocar la leche en una olla y llevarla al fuego.
  2. Mientras la leche se caliente, vas a exprimir el limón y colarlo para que las semillas y los restos de pulpa queden por fuera.
  3. Cuando notas que la leche va a empezar a hervir, apártala del fuego, añade inmediatamente el zumo de limón, el vinagre y mezcla para integrar.
  4. Una vez que la leche se cuaje, déjala en reposo durante dos horas, de esta manera el suero subirá y el queso descenderá hacia el fondo de la olla.
  5. Transcurridas las dos horas, coloca un colador sobre otra olla del mismo tamaño, cubre con la tela y vierte la leche cortada para colarla.
  6. A continuación, exprime el queso que quedó en la tela y deja en reposo durante cuatro horas para que suelte todo el líquido y se seque.
  7. Pasado ese tiempo, coloca el queso en un recipiente, añade la sal al gusto, vierte en un recipiente y refrigera durante 24 horas para que el queso continúe secándose.
  8. Y ahora que tu cuajada de queso está lista, puedes acompañar con ella tus desayunos o cualquier comida del día. ¡Qué la disfrutes tanto como nosotros!
CUAJADA

El gran truco de la cuajada, la paciencia

Si algo marca la diferencia entre una cuajada perfecta y una leche semicuajada es el tiempo. El gran truco para conseguir un acabado perfecto es darle a la leche tiempo para que se atempere y más tarde, horas para que cuaje.

Es decir, cuando la leche ya está hervida es importante retirar el cazo de fuego y dejarla reposar hasta que se temple. Cuando se pueda meter el dedo sin quemarse, será el momento de verterla en los tarros individuales.

En este caso, lo primero es añadir tres gotas de cuajo en cada recipiente y ya después rellenarlos con la leche. Si el cuajo se echa cuando la leche está aún caliente, no conseguiremos el efecto deseado, ya que estaremos matando el cuajo con el calor de la leche.

Y una vez listas las raciones individuales, basta con dejarlas reposar al aire o en el frigorífico hasta que hayan cogido la textura deseada. Aquí es importante no mover los recipientes ni su contenido.

Si te ha gustado la receta no puedes perderte nuestra tarta de queso fría con cuajada.

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